El problema no está en sentirnos carentes,
sino en depender de los otros para ser felices.
El problema no está en la percepción de hallar nada nuevo;
sino de no ser capaces de abrir horizontes para alimentar nuestra imaginación.
El problema no está en sentirnos pequeños en nuestro alrrededor
sino en cultivar y germinar sueños que nos ayuden a crecer.
El problema no está en la convivencia de los años tornandose distinta;
sino en la escacez de diálogo que envuelve confusión.
El problema no está en llevar consigo una vida vacia;
sino en intentar desprender aquellas cadenas que nos atán
aisalndonos de los demás.
Lo cotidiano de un problema es arrastralo
a formar parte de nuestra naturaleza humana
creando preconceptos abstractos,
distorcionando de está manera las vias comprensibles
del buen entendimiento.
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