“Creemos
que Jesús murió y resucitó, y que Dios
traerá con Jesús a los que durmieron en
Él (1 Ts 4:5).
Era de
mañana cuando la conocí, su rostro expresaba alegría y carisma, fue tan rápida nuestra
amistad, surgida en una panadería de una conocida amiga. Daniela había nacido
en Uruguay, familia de grandes artistas
que habían recorrido el mundo, presentando sus espectáculos a las más
diferentes edades. Tal vez no tuve tanta suerte de verla brillando en los
aires, mas tuve el privilegio de verla
disfrazada de payasita en la escuela de
su hija Pietra.
Fue
fantástica la escena, verdaderamente, ella era una artista singular. Cuando la conocí,
me comento que había caído de 16 metros
haciendo sus acrobacias, mas en esa ocasión no usaba malla de seguridad. Pude
percibir sus lágrimas abriendo dos
caminos del recuerdo en cuanto conversábamos y una voz suave que me decía nunca
más podre volar. Nuestra amistad a cada día crecía, conocí su familia, eran un
amor de personas siempre visando las necesidades de los otros. Dios hizo que yo viviera nuevamente, me seguía
revelando, para estar al lado de mi hija y de las personas que amo; es un
milagro estar aquí, volviendo a sonreír.
Fue
para mí una grande sorpresa, cuando me dijo que iba a pasar por las aguas del
bautismo; después que le hice una invitación para asistir al culto en la iglesia,
aquel día glorifique tanto a Dios por su decisión, todos los que la conocíamos,
nos alegramos y festejamos con ella.
Recuerdo
que un sábado por la mañana recibí una llamada perdida de un número
desconocido, no le tome importancia, porque pensé que podría ser alguien que
marco errado.
Al
Siguiente día en cuanto estaba en la recepción del templo, por la mañana la pastora Cida, se me acerco y me
dijo: Julio tu estas sabiendo de Daniela yo le respondí: no estoy sabiendo nada. ¡Que le ocurrió! ; Danny acabo de morir
de un paro cardiaco, la están velando, después del culto iremos todos a
verla. Mi corazón no creía acreditar lo
tenía escuchado, pensé que era otra persona, mas no ella. Cuando vi a Gladis su
Madre en el velorio, me dijo: Daniela se nos fue… y cuando la vi
dentro de aquel féretro mi alma lloro, y dentro de mí le decía: Daniela, despierta
levántate, haciéndose un silencio total. Caminando por el pasillo, Pedro padre de Danny
me pregunto Julio recibiste la llamada de mi hija, yo le dije que recibí una
llamada de un desconocido, era Daniela que se intentaba despedir antes de
fallecer.
Es
difícil aceptar la separación causada por la muerte, porque llegamos a pensar
que no veremos más a la persona a quien amamos, sin embargo existe una promesa
que se mantiene vigente en nuestras vidas, cuando meditamos en la biblia; la futura esperanza de un recuentro eterno.
Me
imagino la escena de la Daniela siendo resucitada por el poder de Dios, arrebatada entre las nubes para el rencuentro
con su Señor, brillando otra vez entre
los aires al lado de su amado. (1 Tesalonicense
4:16,17). La muerte es temporal, la resurrección gloriosamente eterna.