lunes, 30 de marzo de 2015

Un regalo de los cielos

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia. Proverbios 17:17 
    
Casi siempre la recuerdo, mismo que residamos en dos naciones diferentes, nuestra amistad es un presente de los cielos y una gratitud eterna, por parte de nuestro creador. Florcita, como la llamo de cariño; es especial,  justa, transparente, alegre, compasiva y tiene un amor inmensurable por las persona, característica predominante de su estilo de vida.Tantas veces aconsejado, otras tantas confrontado en amor, socorrido, edificado, estimulado y consolado. Su amistad no tiene Precio, su entrega por amar es inevitable, inconfundible y verdadera.

El segundo semejante a este es: Amaras a tu Prójimo como a ti mismo. (Mateo 22:37). Mismo que el amor sea fingido, ella continúa prevaleciendo en amor.

Una íntima amistad, son sendas que se construyen y se consolidan  con el pasar de los años, creando vínculos de amor fraterno y comunión sincera. Es insostenible andar solitarios y batallar con nuestras propias fuerzas, porque si uno caer, el otro ayuda a levantarlo, y si estuviera solo, pues cayendo, no habrá otro que lo levante. Más todo eso se tornaría insuficiente, si no tememos comunión diaria con nuestro Señor. La amistad es un regalo de los cielos que merece cuidados especiales, más de lo que podamos imaginar y anhelar. 

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