lunes, 23 de marzo de 2015

Brillando en el Cielo


“Creemos que  Jesús murió y resucitó, y que Dios traerá  con Jesús a los que durmieron en Él (1 Ts 4:5).

Era de mañana cuando la conocí, su rostro expresaba alegría y carisma, fue tan rápida nuestra amistad, surgida en una panadería de una conocida amiga. Daniela había nacido en Uruguay, familia de  grandes artistas que habían recorrido el mundo, presentando sus espectáculos a las más diferentes edades. Tal vez no tuve tanta suerte de verla brillando en los aires, mas tuve el privilegio  de verla disfrazada de payasita  en la escuela de su hija Pietra.

Fue fantástica la escena, verdaderamente, ella era una artista singular. Cuando la conocí, me comento que  había caído de 16 metros haciendo sus acrobacias, mas en esa ocasión no usaba malla de seguridad. Pude percibir sus  lágrimas abriendo dos caminos del recuerdo en cuanto conversábamos y una voz suave que me decía nunca más podre volar. Nuestra amistad a cada día crecía, conocí su familia, eran un amor de personas siempre visando las necesidades de los otros.  Dios hizo que yo viviera nuevamente, me seguía revelando, para estar al lado de mi hija y de las personas que amo; es un milagro estar aquí, volviendo a sonreír.

Fue para mí una grande sorpresa, cuando me dijo que iba a pasar por las aguas del bautismo; después que le hice una invitación para asistir al culto en la iglesia, aquel día glorifique tanto a Dios por su decisión, todos los que la conocíamos, nos alegramos y festejamos con ella.
Recuerdo que un sábado por la mañana recibí una llamada perdida de un número desconocido, no le tome importancia, porque pensé que podría ser alguien que marco errado.

Al Siguiente día en cuanto estaba en la recepción del templo, por  la mañana la pastora Cida, se me acerco y me dijo: Julio tu estas sabiendo de  Daniela yo le respondí: no estoy sabiendo nada. ¡Que le ocurrió! ; Danny acabo de morir de un paro cardiaco, la están velando, después del culto iremos todos a verla.  Mi corazón no creía acreditar lo tenía escuchado, pensé que era otra persona, mas no ella. Cuando vi a Gladis su Madre  en el velorio,  me dijo: Daniela se nos fue… y cuando la vi dentro de aquel féretro mi alma lloro, y  dentro de mí le decía: Daniela, despierta levántate, haciéndose un silencio total.  Caminando por el pasillo, Pedro padre de Danny me pregunto Julio recibiste la llamada de mi hija, yo le dije que recibí una llamada de un desconocido, era Daniela que se intentaba despedir antes de fallecer.

Es difícil aceptar la separación causada por la muerte, porque llegamos a pensar que no veremos más a la persona a quien amamos, sin embargo existe una promesa que se mantiene vigente en nuestras vidas, cuando meditamos en la biblia;  la futura esperanza de un recuentro eterno.
Me imagino la escena de la Daniela siendo resucitada por el poder de Dios,  arrebatada entre las nubes para el rencuentro con su Señor,  brillando otra vez entre los aires al lado de su amado. (1 Tesalonicense 4:16,17). La muerte es temporal, la resurrección gloriosamente eterna.











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