miércoles, 24 de junio de 2015

Seguridad Plena

En Dios solamente esta callada mi alma; De él, viene mi salvación. Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalare mucho. Salmos 62.1,2

En los momentos de aflicciones solemos formular muchos cuestionamientos y interiorizar nuestro ser, procurando respuestas a los más diversos acontecimientos que nos suceden en la vida. Buscamos formulas, métodos, estrategias para una pronta solución, percibiendo que ninguno de nuestros esfuerzos valieron la pena, para cambiar el cuadro ocurrido.

Cuando nuestros ojos se elevan para lo alto; entendemos otra perspectiva de ver las cosas; entendiendo que Dios permite situaciones no con el fin de abalarnos; sino con el fin de tornarnos maduros espiritualmente delante las adversidades. El corazón de Dios desea que dependamos de él en cada momento y en cada situación de nuestras vidas, sin Desvanecer la confianza depositada en él.  Las tempestades son pedagogías que cooperan y obran para nuestro bien, a través de ellas, somos moldeados y transformado día a día.

Ante los vendavales de la vida, es necesario abrir nuestro corazón y contarle al Señor todo aquello que nos sucede. Sabiendo de antemano que es de él, que viene su favor, compasión, misericordia, fuerza, salvación y protección en momentos de angustia.

Inmensurable amor

“porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16

Talves no consiga comprender con exactitud, la tamaña intensidad de amar de nuestro creador, sabiendo que él es el proprio amor y la propia esencia de su definición.

Recuerdo que un sábado por la mañana, mi amigo luís, me convido para ir a  visitar a un adolescente de 17 años y llevar las buenas nuevas en su casa y convidarlo a participar de un grupo pequeño  cerca del barrio donde vivimos. Por la gracia de Dios, el ambiente donde estuvimos se hizo tan agradable. Percibiendo que su presencia estaba en todo tiempo a nuestro lado, pese a algunas referencias no considerables a su respecto al uso de bebidas y drogas, eso no nos  torno las personas más indiferentes, al contrario; fue el inicio de una grande amistad, sintiendo su dolor y entendiendo su corazón. Es maravilloso ver, como Dios obra en la vida de él, en lo más mininos detalles, tanto en su crecimiento espiritual, como también familiar.

A través de este versículo; Dios nos revela el propósito de su corazón, para mostrar a la humanidad cuán importante somos para él; deseando que todos conozcan el conocimiento de la verdad,  para  que ninguno padezca y disfruten de la plenitud eterna.

Cuando amamos sentimos  placer de dar aquello que tenemos; de la misma manera  Dios entrego a su único hijo, con un amor sacrificial, como ofrenda agradable por nuestros delitos y pecados; que  muchas veces  el mundo no consigue entender, para mostrar su inmensurable amor para con la humanidad.

martes, 16 de junio de 2015

¿En qué estoy pensando?

Estoy pensando en las misericordias del señor, siendo  renovados  día a día en nuestras vidas.

Pensando que Dios no es la última alternativa, o la penúltima opción que nos resta; sino que él, es el camino, que nos conduce  a una vida abundante, lleno de eternas promesas.

Estoy pensando, como su palabra tiene el poder y  la eficacia de transformar hombres, y al verme puedo testimoniar, sin tener que avergonzarme, cuan grandes cosas el señor ha hecho y seguirá haciendo y mi vida, en nuestras vidas, para gloria de él.

Estoy pensando en los corazones endurecidos que se limitan a creer;
 Pensando en sus propios intelectos, que les hace merecedores  basarse en sus propias concepciones y  en sus propios razonamientos.

Pensando también en sus vacios internos, que no son satisfechos, por cosa alguna, sin imaginar que fuimos creados para ser eternos, por un Dios eterno, que satisface, los deseos de nuestros corazones, cuando estos son quebrantados y humillados delante de su presencia. No tiene como Dios rechazar
.
Estoy pensando que todo el cuerpo de Cristo es útil. Útil para la propagación de su reino del cual hacemos parte. Todos somos de grande valor y apreciados delante de sus ojos.

Estoy pensando en su bondad, en sublime gracia, en su íntima compasión y en su inmensurable amor por toda la humanidad. Él desea que todos alcancemos la plenitud de ser salvos y estar con él en la eternidad.


viernes, 12 de junio de 2015

Fuentes del alma

Porque del interior de los corazones de los hombres salen  los malos pensamientos, los adulterios, las prostituciones, los homicidios (Marcos8:21)

Hay una frase muy popular hablada en mi país de origen; cara vemos, corazones no sabemos. Tal vez,  la parte externa no dice mucho del carácter o principios, reflejados en el corazón de un hombre; esto va un poco más de lo que podemos  imaginar y pensar.
Los fariseos y los escribas seguían las tradiciones de los ancianos  y no los mandamientos de Dios, ellos cuestionaban en esta pasaje bíblica, la indignación de los discípulos de Jesús por no lavar sus manos en cada alimento que ingerían. En  defensa a sus discípulos, Jesús apelaba: Este pueblo de labios me honran, mas su corazón está lejos  de mí, pues en vano me honran, enseñando doctrinas, mandamientos de hombres. (Marcos7: 6,7,8)

Los mandamientos de Hombres, invalidan la eficacia y el poder de Dios, tornándola altamente nociva tanto  en los enseñamientos,  como en los caminos que nos conducen para la salvación y vida eterna.
 No todos tenemos un buen tesoro dentro de nuestros corazones; las conveniencias del día a día con los demás, nos revelan  esta perspectiva de sentir y ver estas cosas. Por sus frutos serán conocidos.
Nuestro corazón es el mana de la vida, de ellas salen las fuentes  de su esencia: incluyendo su carácter, la manera de pensar, acciones a tomar y decisiones a encarar.


Lo que contamina nuestro corazón, no está en los alimentos que ingerimos, sino de la abundancia de palabras que salen del corazón, contaminándola. Es por esta razón que necesitamos de un nuevo corazón; siendo moldeado y  transformado por la gracia salvadora de Jesucristo.