miércoles, 24 de junio de 2015

Seguridad Plena

En Dios solamente esta callada mi alma; De él, viene mi salvación. Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalare mucho. Salmos 62.1,2

En los momentos de aflicciones solemos formular muchos cuestionamientos y interiorizar nuestro ser, procurando respuestas a los más diversos acontecimientos que nos suceden en la vida. Buscamos formulas, métodos, estrategias para una pronta solución, percibiendo que ninguno de nuestros esfuerzos valieron la pena, para cambiar el cuadro ocurrido.

Cuando nuestros ojos se elevan para lo alto; entendemos otra perspectiva de ver las cosas; entendiendo que Dios permite situaciones no con el fin de abalarnos; sino con el fin de tornarnos maduros espiritualmente delante las adversidades. El corazón de Dios desea que dependamos de él en cada momento y en cada situación de nuestras vidas, sin Desvanecer la confianza depositada en él.  Las tempestades son pedagogías que cooperan y obran para nuestro bien, a través de ellas, somos moldeados y transformado día a día.

Ante los vendavales de la vida, es necesario abrir nuestro corazón y contarle al Señor todo aquello que nos sucede. Sabiendo de antemano que es de él, que viene su favor, compasión, misericordia, fuerza, salvación y protección en momentos de angustia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario