Estoy
pensando en las misericordias del señor, siendo
renovados día a día en nuestras
vidas.
Pensando que
Dios no es la última alternativa, o la penúltima opción que nos resta; sino que
él, es el camino, que nos conduce a una
vida abundante, lleno de eternas promesas.
Estoy pensando,
como su palabra tiene el poder y la
eficacia de transformar hombres, y al verme puedo testimoniar, sin tener que avergonzarme,
cuan grandes cosas el señor ha hecho y seguirá haciendo y mi vida, en nuestras
vidas, para gloria de él.
Estoy
pensando en los corazones endurecidos que se limitan a creer;
Pensando en sus propios intelectos, que les
hace merecedores basarse en sus propias
concepciones y en sus propios
razonamientos.
Pensando también
en sus vacios internos, que no son satisfechos, por cosa alguna, sin imaginar
que fuimos creados para ser eternos, por un Dios eterno, que satisface, los
deseos de nuestros corazones, cuando estos son quebrantados y humillados
delante de su presencia. No tiene como Dios rechazar
.
Estoy
pensando que todo el cuerpo de Cristo es útil. Útil para la propagación de su
reino del cual hacemos parte. Todos somos de grande valor y apreciados delante
de sus ojos.
Estoy
pensando en su bondad, en sublime gracia, en su íntima compasión y en su
inmensurable amor por toda la humanidad. Él desea que todos alcancemos la
plenitud de ser salvos y estar con él en la eternidad.
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