viernes, 12 de junio de 2015

Fuentes del alma

Porque del interior de los corazones de los hombres salen  los malos pensamientos, los adulterios, las prostituciones, los homicidios (Marcos8:21)

Hay una frase muy popular hablada en mi país de origen; cara vemos, corazones no sabemos. Tal vez,  la parte externa no dice mucho del carácter o principios, reflejados en el corazón de un hombre; esto va un poco más de lo que podemos  imaginar y pensar.
Los fariseos y los escribas seguían las tradiciones de los ancianos  y no los mandamientos de Dios, ellos cuestionaban en esta pasaje bíblica, la indignación de los discípulos de Jesús por no lavar sus manos en cada alimento que ingerían. En  defensa a sus discípulos, Jesús apelaba: Este pueblo de labios me honran, mas su corazón está lejos  de mí, pues en vano me honran, enseñando doctrinas, mandamientos de hombres. (Marcos7: 6,7,8)

Los mandamientos de Hombres, invalidan la eficacia y el poder de Dios, tornándola altamente nociva tanto  en los enseñamientos,  como en los caminos que nos conducen para la salvación y vida eterna.
 No todos tenemos un buen tesoro dentro de nuestros corazones; las conveniencias del día a día con los demás, nos revelan  esta perspectiva de sentir y ver estas cosas. Por sus frutos serán conocidos.
Nuestro corazón es el mana de la vida, de ellas salen las fuentes  de su esencia: incluyendo su carácter, la manera de pensar, acciones a tomar y decisiones a encarar.


Lo que contamina nuestro corazón, no está en los alimentos que ingerimos, sino de la abundancia de palabras que salen del corazón, contaminándola. Es por esta razón que necesitamos de un nuevo corazón; siendo moldeado y  transformado por la gracia salvadora de Jesucristo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario