jueves, 28 de mayo de 2015

Un acto de fe

“Es, pues, la fe  la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos”. Hebreos 11.1

No hay un lugar específico para hacer una buena amistad; esta puede se dar en cuanto hacemos compras en el supermercado; o estar  parados talves; en una esquina esperando  el señalero verde para pasar, en fin no existe un lugar fijo.

Cuando conocí a Neia  fue a través de una invitación de Eder un muchacho de 17 años, para cenar en su casa. A partir de ese día nuestra amistad se hizo más intensa. En cuanto conversábamos, ella me conto algo increíble que conmovió mi corazón: - Estaba desempleada y no tenía como dar de comer a mis hijos, estos eran pequeños todavía; mi situación se hacía cada vez más angustiante y de repente un día por la tarde, una señora me estaba procurando  me dijo: - ¿ Es usted es Neia la costurera? -  sí , yo soy  la respondí - Que bueno que es usted, la estaba buscando incesantemente. Usted tiene una amiga que la está buscando para trabajar en Minas Gerais (Brasil), aceptas ir mañana conmigo.- y en un acto de fe  respondí que sí  y cuando llegue ahí; yo no era la persona a quien buscaban. Mas como sabia cocer, me quede y con el tiempo, hice mi propia empresa, hasta que esta quebró, por completo por una estafa de cheques sin fondos, luego retorne a sao Paulo. Mas fue así que conseguí comprar mi casa donde vivo, luego me vino una enfermedad que me impido caminar, mas tengo fe en Dios que mi  situación va  a mejorar y así podre caminar nuevamente.

La fe deposita en Dios crea confianza en su palabra; muda situaciones que parecen irreversibles, por su infinita bondad y su inconmensurable misericordia; manteniendo así la llama encendida  en sus promesas eternas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario