Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque
para siempre es su misericordia Salmos 136.1
Era un sábado
por la mañana, cuando Norka mi hermana en Cristo, me conto su testimonio, de
cómo Deus está obrando en su vida.
Después
del salir del culto conjuntamente con mi hijo Joaquim, vi a lo lejos una clínica
que recién estaba en inauguración e de repente algo me llamo la atención: Mamografía,
pensé dentro de mí, es necesario hacer un diagnostico para descartar posibles enfermedades.
Algunos días después el médico me diagnostico que tenía un cáncer avanzado y
que mis posibilidades de vida eran de dos meses; mas mi corazón cuestionaba la
manera como el hombre me decía los resultados y me daba con exactitud el número
de días que iría de morir. Por otro lado mi corazón reavivaba una gran esperanza
que es Dios quien da la vida y el mismo nos las quita. Tengo entendido que todo
es permiso del señor y siento su gracia
derramada todos los días de mi vida y sé que no estoy sola en esto. Muchas
personas han entregado su vida a Cristo incluso algunas enfermeras, en el hospital
de neoplasia. Y eso alegra mi corazón más
de cualquier resultado que me venga a dar.
Hace
algunos días mis ojos contemplaron, un nuevo testimonio de Norka en el culto de
oración; Ella nos comentaba alegremente que de 3640 células cancerígenas,
ahora tiene 120 según los últimos diagnósticos, en menos de un año, quedándose los
médicos estupefactos con los resultados. Con voz de júbilo y lloros nos decía alegremente,
Dios es bueno en todo tiempo y su misericordia dura para siempre.
Entiendo por fé que Dios puede revertir situaciones por mas difíciles que parezcan, por su grandiosa
compasión y su inmensurable amor derramada día a día.
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