jueves, 16 de abril de 2015

Bondad eterna


 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias, nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3:22-23

Es aliviador y esperanzador las benignidades de nuestro señor, al saber que su palabra nunca vuelve vacía, cuando es proclamada; sino que estas no mudan y se mantienen verdaderas, extendiese de generación en generación.

En cada amanecer podemos percibir la gracia del Señor esparciéndose como  agradable perfume sobre toda humanidad. Abriendo en nuestras vidas nuevas posibilidades de oportunidades, con gesto de bondad y amor incondicional.

Talves sea este momento de abrir las sepultura de nuestro corazón y revivir todo aquello que estaba muerto. Si es de perdonar, perdone, sin importar las veces que nos causen daño; si es de amar, ame sin fingimientos; porque el amor no busca sus propios intereses. Si es de soñar, sueñe los sueños de Dios, porque son mejores y perfectos. Si es de reconstruir, reconstruya en rocas solidas donde los temporales no se abalan y permanecen firmes. En fin, solo Dios conoce nuestro interior y nos moldea día a día para nos tornar más parecidos con Cristo. El señor es bueno y eterna su misericordia.


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