Oímos a menudo
esta peculiar frase:
Quien siembra vientos, cosecha tempestades;
mas poco decir: Quien siembra mentira, cosecha desconfianza.
Quien siembra envidia,
cosecha amargura en el alma
Quien siembra murmuración, cosecha descredito
personal
Quien siembra
contienda, cosecha herida emocional
Quien siembra
amigos, cosecha amor fraterno
Quien siembra fe,
cosecha gracia celestial
Quien siembra aptitud, cosecha persistencia plena
Quien siembra
tolerancia cosecha lidiar con las circunstancias.
Somos semillas
visibles, andantes, crecientes, declinantes
Ante la dimensión
fértil, árido del género humano
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