El llanto puede durar toda la noche,
pero a la mañana vendrá el grito de alegría.
Salmos 35:5
Cuando andamos por los corredores de la
vida, percibimos que cada paso que damos, están sujetas a constantes
variaciones .Consolamos y somos consolados. Reímos, como también lloramos.
Tenemos días esplendidos, y en otras noches totalmente grises. Mas en cada una
de estas, o en otras situaciones; El Espíritu Santo, siempre estuvo a nuestro
lado consolándonos. A través de este versículo podemos reafirmar que el mañana
existe y con ellas los gritos de alegría dando inicio al despertar de nuevos
sueños, empapados de nuevas realidades y mejores perspectivas. Dios da a los
suyos en cuanto duerme, y a través de esta promesa podemos descansar nuestro
corazón con tamaña verdad.
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